Silverlining® – La historia

img_storiaARGENTUM” era el nombre con el que lo conocían los latinos; para los griegos era “ARGOS“, es decir, esplendoroso, reluciente, brillante.
Ya se lo mencionaba en el Libro del Génesis, y el análisis de hallazgos arqueológicos de Asia Menor demuestra que, ya desde el IV milenio a. de C., el hombre era capaz de separarlo de sus minerales. A este metal blanco, que después del oro era el más precioso en aquellos tiempos, los alquimistas lo llamaron “LUNA“, porque creían que estaba hecho de la misma sustancia que aquel cuerpo celeste y que de este recibía influencia constante que le transmitía la capacidad de sanar y prevenir males. Incluso en varias teologías anteriores a aquella época, este metal ya se asociaba con divinidades lunares y femeninas.

Hoy es conocido como “ARGENTO” en los idiomas derivados del latín o “SILVER” en aquellos de raíz sajona.
Desde siempre la plata ha sido utilizada y conocida, además de para la producción de collares, por sus propiedades médicas y terapéuticas.
Los antiguos romanos aplicaban la plata sobre las heridas documentaron de hecho sus propiedades curativas.
También era utilizado por los persas: las tropas de Ciro El Grande transportaban agua potable en odres con esferas de plata para conservarla durante sus travesías.

En los siglos posteriores, se comenzó a utilizar este metal para realizar cubiertos y vajilla (como aún hoy se sigue haciendo), ya que se sabe que la plata es desinfectante y tiene poder bactericida. En los ritos religiosos se utilizan desde siempre cálices y copones de plata; sus propiedades bactericidas han preservado la salud de oficiantes y fieles.

Desde hace siglos, es costumbre en muchos países regalar a un recién nacido una cucharita de plata al momento de su nacimiento.
A principios del siglo xx, era costumbre utilizar la plata para combatir enfermedades infecciosas, desde la tuberculosis hasta la legionelosis. Hoy en día, este metal se utiliza en el campo biomédico, pero también para la depuración de piscinas y para la fabricación de indumentaria bactericida, aparatos científicos, etc.
Las propiedades de la plata son, por lo tanto, terapéuticas, pero también antiestáticas: es capaz de disipar las cargas eléctricas gracias a su elevado valor de conductividad eléctrica.

Además, tiene una potente capacidad antimicrobiana, incluso en pequeñas cantidades. Tiene la capacidad de producir la inhibición de enzimas fundamentales, importantes en los procesos respiratorios bacterianos y, por lo tanto, el bloqueo de la producción de energía por parte de los microorganismos.